Desde Portugal, con amor

Se escucha el llanto de una guitarra, el sonido de una gaviota que sobrevuela la ciudad. Los azulejos visten las fachadas y lo sabemos: estamos en Portugal. Un país que se siente antes de explicarse, hecho de memoria y desaudade, reinventado por la modernidad y el espíritu cosmopolita.

Piedra y viña: el Norte empieza aquí

Nuestro viaje comienza en el Norte, donde la tradición echa raíces.

Vila reinventa la cerámica floral del siglo XIX, Douro refleja la resiliencia del pueblo portugués y del paisaje vitivinícola en terrazas, y el nuevo servicio de té Pearl evoca la hospitalidad del país y el placer de recibir a amigos y familia.

Por las aguas del Atlántico

Seguimos fielmente acompañados por el mar. Los blancos y azules de Brisa evocan paisajes salinos, mientras que Cristal, en blanco y nácar, recuerda las playas de arena blanca. Nau nos transporta a los barcos que antaño partieron de estas aguas.

Rumbo al Sur, pasado y presente

Aquí, la tradición encuentra una expresión moderna. Impressions da vida a las formas clásicas con esmaltes inesperados, mientras Lisboa evoca los icónicos azulejos de la capital, honrando el pasado y abrazando la contemporaneidad.

La calma del sur

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En el Sur, el tiempo se ralentiza. Las llanuras se extienden, los olivares salpican el horizonte y la vida transcurre más despacio. Alentejo captura este ritmo sereno, traduciendo el paisaje en forma y textura.

Beja, con su borde pintado a mano, trae consigo la nostalgia: minimalista y segura.

Un país moderno
y vibrante

De Portugal a las mesas más audaces del mundo.
Hecho en Portugal.

De Norte a Sur, la “Portugalidad” no se mide solo por el pasado, sino por el presente que dibujamos y el futuro que seguimos creando.